¿Alguna vez se han preguntado o les han preguntado cómo sería si los privilegios masculinos se transfirieran a las mujeres?
Esta película nos muestra la perspectiva de un mundo distópico en el que las mujeres ejercen roles de poder y los hombres padeciendo esta violencia de género en dónde son desvalorizados, sexualizados y cuestionados. A través de escenas en dónde vemos a las mujeres asumir los puestos donde los hombres suelen tomar el control, desde puestos de taxistas, obreras o policías, hasta directoras de empresas de importantes, o representantes de instituciones como la iglesia, vemos a los hombres ocupar los roles que normalmente ocupan mujeres, como cuidadores primarios con la crianza de los hijos y de casa, siendo esposos y parejas “trofeo”.
Vemos a las mujeres desvalorizar opiniones masculinas en dónde claramente son expertos en el tema como sus cuerpos, cargarles presión por apariencia en dónde recalcan que necesitan vestirse bien para ser notados, pero teniendo en cuidado de no verse tan bien porque entonces no serán tomados en serio, vemos a los hombres yendo de compras, depilándose, maquillándose, alterando sus cuerpos para hacerse notar desde intervenciones quirúrgicas y recalcando el acoso sexual para poder sobrevivir o sostener puestos de trabajo.
Nos muestra algo importante que sabemos por encima, que lo personal es político. Al principio Damien considera normal interrumpir a mujeres, opinar sobre sus cuerpos y minimizar sus capacidades, es hasta que él vive esas mismas experiencias, que descubre que no son incidentes aislados, sino parte de una estructura de poder. Pero, ¿desde una mirada feminista? La película tiene muchas limitaciones.
La sola inversión de roles simplifica la desigualdad porque parece sugerir que el problema es simplemente “quien manda”, cuando en realidad las relaciones de género son mucho más complejas. Además de presentar el género de una manera bastante binaria, no profundiza mucho en diferencias de clase, raza o sexualidad sin contar que a veces convierte la crítica social en una serie de escenas solo para reír.
Aunque el punto es ver este cambio de roles, seguimos viendo escenas en dónde los papeles originales se sostienen, ¿por qué si los hombres son los que ejercen los papeles de las mujeres en esta realidad Alex aún tiene que decidir si gestionar los conflictos de su hije o los de su trabajo?, ¿por qué a pesar de recalcar que los hombres son los que utilizan los métodos anticonceptivos la mujer es la que sigue padeciendo el peso del embarazo?, ¿por qué él si recibe el ascenso como premio por no denunciar el acoso sexual y violencia por poder que recibió?
Incluso, en muchas ocasiones estaba de acuerdo de esas mismas violencias, como cuando su jefa claramente le hace insinuaciones sexuales para subir de puesto, él está de acuerdo en darle esos favores, es su hermana MUJER quien tiene que decirle que eso es la definición de acoso sexual Muchas hemos escuchado a personas hablando sobre como si viviéramos en un matriarcado, las mujeres tratamos a los hombres igual que ellos a nosotras, es algo que se ha tratado de representar en muchos espacios, del cine, o la música, pero siempre se rompe se muestra que no se sostiene, seguimos siendo como mujeres las que gestionan la mayoría de las cosas.
La película es muy útil para ilustrar una idea fundamental: El sufrimiento no surge únicamente de características individuales, sino de las relaciones de poder en las que vivimos. Él no cambia porque reciba consejos o haga terapia. Cambia cuando experimenta directamente una posición de menor poder social. Desde esta perspectiva, la película muestra cómo la desigualdad de género afecta la autoestima, la seguridad, la libertad de movimiento y las oportunidades de las personas.
Nos puede dejar con esta pregunta ¿La película realmente cuestiona el patriarcado o simplemente invierte los papeles sin transformar la lógica de dominación? Esa pregunta suele generar discusiones interesantes porque permite analizar si la igualdad significa intercambiar privilegios o construir relaciones distintas. Tal vez cuestione desde alguna perspectiva el sexismo, ¿pero profundamente el patriarcado?
Ni de cerca.