¿Estamos condenadas a sufrir por amor? a través de la reflexión en nuestro semillero de terapia feminista, Beatriz, nos comparte el siguiente análisis del papel del amor romántico en las opresiones que viven muchas mujeres, muestra algunas posibles ideas para la deconstrucción del amor y poder relacionarnos de otra manera con una perspectiva más sana:

“Para comenzar, es importante mencionar la razón por la cual es necesario cuestionar todas estas ideas que están alrededor del amor romántico; ya que en el espacio que ocupamos atendiendo a consultantes este tema se escucha con mucha frecuencia, y los malestares e incomodidades que presentan las mujeres son muy similares, entonces es cuando nos damos cuenta que algo no debe estar bien como para que cause efectos negativos. Abrir espacios de diálogo, cuestionamiento y reflexión del tema, permite ver nuevas formas de aprendizaje, y la posibilidad de irnos liberando de las opresiones que nos causa, así como permitir conocer otras maneras en las que podemos relacionarnos afectivamente con las personas, sin tener que vivir violencias. No solo como psicoterapeutas es necesario hablarlo sino también en nuestra vida personal resulta indispensable analizar la forma en que hemos llevado nuestras relaciones, y desaprender aquellas actitudes violentas o negativas que hemos normalizado. De esto también depende nuestra libertad y emancipación, por eso es importante visibilizar, transformar, y no dar por sentado la narrativa del amor romántico.

El amor hay que ubicarlo históricamente dentro del sistema patriarcal, como un instrumento utilizado para continuar oprimiendo a las mujeres, es una narrativa construida desde la literatura medieval con sus caballeros salvando damiselas, hasta películas románticas de Hollywood con finales felices, apuntando a la misma idea de que el amor es la meta. En la actualidad los medios de comunicación también han contribuido a que los estereotipos y roles de genero tradicionales sigan inmersos en nuestra cultura, manifestándose en situaciones desfavorables en las mujeres.

El amor romántico es una construcción social patriarcal en donde dependiendo de nuestro género se nos asignan una serie de roles, en las mujeres los roles de cuidadoras, seres pasivas, en los hombres el rol de protectores y proveedores. Este amor le sirve al capitalismo para la división sexual del trabajo. Por eso, no podemos tratar el amor romántico como si fuera un tema personal, sino de manera
colectiva, ya que son muchas personas que sufren porque sus ideales románticos no son cumplidos. Lo personal es político, y es necesario despatriarcalizar el amor, acabar con los estereotipos, narrar nuevas formas de amar y relacionarnos.

Los mitos del amor romántico se han posicionado con el paso del tiempo como verdades absolutas, se han construido con base a una ideología patriarcal y capitalista.
La heterosexualidad es uno de esos mitos, que nos dice que tenemos que relacionarnos con el género
opuesto para así formar una familia tradicional, en la que todos los miembros producen, y las mujeres mantienen roles de trabajo doméstico y los cuidados, eso evidentemente al capitalismo le conviene. La idea de que de siendo mujeres nos podría gustar otra mujer, era y para algunos sigue siendo imposible, así que en mi caso veía a compañeritas de la escuela primaria teniendo novio, a mi no me gustaba ningún
niño, no había nada que pudiera gustarme, pero como era una regla el hecho de que te tenía que gustar alguien del sexo puesto, me dejé llevar por un niño al que le gustaba y realmente no sentí nada cuando di mi primer beso, no me causaba absolutamente nada, pero esta idea de estar con alguien incluso siendo una niña, se reforzaba por otro mito que dice que necesitamos tener novio para que nos veamos
con un estatus social aceptable, así los demás nos ven como niñas deseadas y bonitas y eso nos daba más valor, alimentaba nuestra autoestima y también nos posicionada en un lugar más alto de aquellas niñas o niños que no tenían novia o novio. Y en la adultez tener pareja estable es visto como prueba de madurez, estabilidad emocional y estatus social.

El mito de encontrar a la media naranja promueve la idea de que solamente existe una persona en el mundo que es ideal para cada uno, nos lleva a aferrarnos a un vínculo por pensar que nunca volveremos a encontrar a otro ser y pensar que al terminar una relación se terminan las posibilidades.

Entonces se hace presente la idea de que estar solteras está mal, que siempre tenemos que estar en pareja, se tiene la sensación de estar vacías, desoladas. 

Idealizamos a la pareja y la ponemos en un pedestal, desde pequeñas nos educan para admirar a las figuras masculinas de nuestro entorno, porque son los que nos protegen y sacrifican para generar recursos económicos y mantener una familia estable y nosotras cumplimos también el rol de maternar a nuestra pareja, así como volvernos sus enfermeras y trabajadoras domésticas.

El amor en pareja es una construcción mutua basada en el respeto, la confianza y la libertad, requiere dedicación y esfuerzo constante. Requiere reconocer las virtudes y defectos nuestros y de la pareja, y mantener cuidados mutuos. Pero también podemos desjerarquizar nuestros afectos, no poner hasta arriba la relación de pareja, sino que darle la importancia a otros vínculos como la familia y amigos
y pensar que no necesitamos a nadie para estar completas. Cuestionar los ideales del amor que consumimos y analizar nuestras relaciones afectivas nos permite poder desprendernos de estos mitos y poder ir resignificando nuestras ideas del amor y nuestros vínculos, reflexionando sobre lo que realmente queremos y sentimos. Tenemos la posibilidad de salvarnos a nosotras mismas de las violencias
del amor y poder ayudar a otras mujeres a tener más herramientas para enfrentar sus propias violencias.
Priorizar el amor propio, reconciliarnos con nosotras mismas, dejar de culparnos por situaciones que pensamos que fue por que nosotras las decidimos, pensar que aún hay tiempo para crear una nueva narrativa del amor. Como menciona Coral Herrera:

No estamos condenadas a sufrir por amor: podemos tomar decisiones, tomarnos descansos emocionales, distanciarnos cuando nos duele. Podemos desenamorarnos de quien no nos conviene, olvidarnos de las personas que no nos corresponden o no nos aman, elegir buenos y buenas compañeras para compartir la vida. Podemos cerrar puertas y convertir el presente en pasado, podemos abrir otras y convertir el futuro en presente. El amor no nos ata, ni nos limita, ni nos obliga a tropezar mil veces con la misma piedra: somos nosotras las que tenemos que hacernos responsables de nuestras emociones, y trabajar los obstáculos externos e internos que nos impiden disfrutar del amor.”

Si te sentiste identificada y necesitas sanar, puedes ponerte en contacto con nosotras. ❤️‍🩹